Soy tardía, y se demuestra en mis entradas. Este fin de semana he sentido la necesidad de escribir en varias ocasiones, así como ayer, pero no he encontrado el momento adecuado.
Así que, empecemos por el comienzo, viernes por la tarde. Escribí ya una entrada aquel día, pero creo que merece la pena relatar lo que aconteció después.
Llegó el pedido que realicé de china. Banggood es una buena página donde encontrar gadgets electrónicos y mil cosas más. Pedimos un Jiayu para mi madre por la web, y la verdad es que está bastante contenta con él. Esta vez, después de un pedido popurrí de cosas divertidas, para el pelo y de papelería, llegó un altavoz. Es pequeñito y waterproof. Me encanta escuchar música mientras me ducho -me aburro si estoy sin hacer nada- y ya iba siendo hora de conseguir un altavoz en condiciones para el móvil. Es monísimo, azul claro, y funciona de maravilla.
Llegó el pedido que realicé de china. Banggood es una buena página donde encontrar gadgets electrónicos y mil cosas más. Pedimos un Jiayu para mi madre por la web, y la verdad es que está bastante contenta con él. Esta vez, después de un pedido popurrí de cosas divertidas, para el pelo y de papelería, llegó un altavoz. Es pequeñito y waterproof. Me encanta escuchar música mientras me ducho -me aburro si estoy sin hacer nada- y ya iba siendo hora de conseguir un altavoz en condiciones para el móvil. Es monísimo, azul claro, y funciona de maravilla.
Hay que disculpar la calidad de la foto, no quería colaborar el móvil.
Madrid me encanta. No me cansaré de decirlo: "De Madrid al cielo y desde allí un agujerito para verlo". Esta expresión no la había oído nunca antes de llegar aquí. Se la oí decir a mi abuela y me hizo tanta gracia que desde entonces, cada vez que alguien me pregunta por mi "obsesión" por la capital, les respondo con la letanía. Compré un libro sobre los "Misterios de Madrid" hace unos meses. Aún estoy leyéndolo. Me encantaría tener tiempo para perderme por las calles siendo consciente de lo que estoy viendo cuando por allí camino. Quizá cuando acaben los parciales.
La zona de Madrid que visité el viernes incluye el área en el que se sitúan las Torres Kio y el centro de exposiciones del Canal de Isabel II, junto con los cuatro Rascacielos de Madrid. Me llaman la atención estas cuatro torres: las veo fuera de lugar en una ciudad cuyo casco antiguo nos remonta a tiempos de los Austrias - entre otros - y los círculos externos, a unos tardíos años 60 y 70, con la construcción de pisos donde, a buen seguro, se hacina la mayor parte de los Madrileños: barrios del centro y proximidades. Crean un contraste muy...¿llamativo? Es como un intento de Nueva York en miniatura, aunque no descarto que en unos años, tal vez diez; quizá veinte; en treinta, por supuesto, nos encontremos con un centro financiero en la capital compuesto por una cantidad importante de rascacielos. Quizá entonces el contraste será igual de fuerte que cuando te colocas entre el París antiguo y el París nuevo, pero al menos, tendremos un conjunto de agujas que rozan el cielo, y no cuatro torres de acero y cristal solitarias.
Fotografías realizadas con smartphone un viernes de marzo de 2014




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